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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Envejecer Juntos II

Estos viejos, que caminan tomados de la mano, cuya silueta guardo en mi memoria, y a la ves sus vidas nacen del imaginario.

Al verlos no puedo evitar preguntarme, ¿cómo se mantiene una relación por tanto tiempo? y es que en muchas ocasiones la convivencia con la familia, las amistades y los compañeros de trabajo puede llegar a ser una verdadera prueba de resistencia y habilidad, por no decir que tortuosa, por lo que, para valorar a quien tenemos al lado, con sus virtudes y defectos, el que nos aguanten con nuestros propios defectos y errores, se han de requerir grandes dosis de amor.

Entonces, como llegar a estar juntos por décadas y seguir con demostraciones de cariño y orgullo como es el caminar tomados de la mano, luego de llegar a un nuevo país, enfrentarse a una cultura desconocida, batallar con los cambios políticos, sociales, económicos y sobre todo los personales.

Pensando en ello, llego a la conclusión que habrá requerido un gran esfuerzo, pero dividido un día a la vez, dando a cada día su propio afán.

Si le preguntásemos a ella como ha sido vivir los últimos 70 años junto a el, seguro nos diría que pese a todo, fue una bendición, que no se arrepiente de nada, que como Pablo ha aprendido a estar contenta y a agradecer  en todo.

Bellas palabras, pero esconden momentos no tan gratos. - Esta señora no ha de ser tan mansa como se ve- ante las dificultades siempre tuvo que ser determinante, previsiva y muy inteligente, sin perder nunca su delicadeza y esa forma tan educada de hablar. 

El por su parte dice, que la ama, la adora, le quiere como su mayor tesoro, pero que no le hace mucha propaganda, no valla a ser que se la roben, - Este señor habrá sido un pícaro en sus tiempos-

Verles provoca envida, aunque ella lo trata por el apellido "Savater" y el por "Doña Malena" sin atreverse a tutear se, como si fuera la relación entre una general y su soldado, pero con aquella química de quinceañeros.

Siguen siendo un enigma para mi, que a duras penas nací casi en la última década del siglo pasado, espero algún día poder conversar con ellos, mientras tanto iré dejando que sean mis fantasías quienes les den vida. A ver si entre sueños y trasnochos consigo descubrir detalles de esa aventura de envejecer juntos. 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Envejecer Juntos.

Hace ya unos días, mientras caminaba del trabajo a la casa, pude ver que frente a mi iba una pareja de ancianos, tomados de la mano.

Por mi paso siempre apurado, le pase sin distinguirles la cara, pero no fue necesario para ir pensando en la cantidad de historias que han podido compartir juntos a lo largo de la vida.

Yo seguía mi camino, mientras recordaba algunos de sus rasgos, ambos de piel clara, el delgado y más alto que ella, por su parte ella lucia estar encorvada y de cabello rojo.

Por sus facciones, supuse que eran extranjeros, aunque con mas años en este país que cualquier nacido aquí. Seguro llegaron en los tiempos de la guerra, huyendo de una Europa colapsada , dejando atrás a familiares y una tierra propia que en su juventud se hacia ajena. Les veía y recordaba a cantidad de amigos que hoy se aferran a sus amores, toman unos cuantos verdes y se lanzan a la aventura del destierro.

Ellos en su momento habrán llegado en barco, un viaje largo a través del Atlántico Norte. ¡Que no habrán pasado!.

Luego llegar a esta tierra llena de la gracia de Dios, con solo una exigencia, Trabajo duro, y es que quien se va de casa buscando algo mejor sabe, por las buenas o por las malas, que tiene que trabajar mas, si antes era fuerte, ahora lo será mas.

Una vez en Venezuela, ese paraíso del que una vez escucharon en las noticias o por las misivas de otros aventureros previos, toca ver para donde se van. Si desembarcaron en la Guaira y escucharon de los crepúsculos de Barquisimeto, su comida, la ubicación comercial y menos agite que la capital, eligieron la vida en provincia para recuperar la tranquilidad perdida en casa.

Todo un sueño, la vista del Valle del Turbio en la década del 40, poder ver ese río de gran caudal de aguas gris ceniza producto de la erosión y no por la contaminación, las haciendas de caña, ese clima tan agradable.

Es como estar de luna de miel, pero recordando que hay que ponerse las pilas, el tiempo es malvado y los recursos escasos.

Tras esa apariencia fina y delicada de ambos, seria difícil sospechar todas las arduas labores que les toco realizar.
Así como ser participes de primera linea en las haciendas de caña. Quien lo diría, allá en el antiguo continente eran personas de letras, y aquí jornaleros.
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¡Venezuela!, hoy despides a tus hijos como una vez con tal celeridad como hace unos años adoptabas a los de otras naciones.

Pronto seguiré escribiendo de estos viejos, que con su caminar lento, guardan mejores historias que cualquier especulación.